martes, 18 de enero de 2011

Obsolescencia Programada

Hace unos días pudimos ver en RTVE el documental “Comprar, tirar, comprar”. ¿No te has preguntado por qué muchos de los productos que consumimos, principalmente tecnológicos, tienen una duración tan corta? ¿Por qué llega un punto en el que interesa más comprar una nueva impresora que cambiar el cartucho? El documental hace un estudio detallado de causas y consecuencias. Muy recomendable!!



Como te han convencido de que hay que trabajar, no sólo hay que trabajar, sino que hay que trabajar ocho, nueve o diez horas; porque, como aquello de disminuir las horas de trabajo no iba por buen camino, [...] hay que inventar la fabricación de inutilidades. Pero, amigo, son inutilidades que no sólo tenéis vosotros el trabajo de comprarlas, sino que antes hay el trabajo de fabricarlas [...] manteniendo el trabajo inútil y, por lo tanto, dando a los gobernantes la justificación de la creación de puestos de trabajo”. (Contra el automóvil, Agustín García Calvo, Barcelona, 1996)

Enlace a RTVE con información sobre el documental

1 comentario:

  1. Interesante reflexión de Abdul Gueye

    El documental de obsolescencia programada muestra ciertas manipulaciones de las fabricaciones de ciertos productos. Productos que se fabrican con dos objetivos: usar y tirar, y renovar. Explicado en otras palabras, pensados para agotarse en un determinado periodo de tiempo y hacer que el consumidor compre más. Esta especie de estrategia lleva años efectuándose. Productos como bombillas, impresoras o televisores podrían ser claros ejemplos sobre la obsolescencia programada.Se han visto casos en las que el fabricante o ciertos comerciales han negado la reparación de ciertos productos y han aconsejado la compra de uno nuevo. Este tipo de estrategia tiene dos bandos que en mi opinión, los dos ofrecen ventajas e inconvenientes. En caso de que la obsolescencia programada dejara de existir, Los consumidores dejarían de estar “manipulados”, pero a la vez mucho comerciantes y fabricantes estarían si trabajo. Por otro lado, si esto sigue adelante, los consumidores se verán gravemente afectados, aunque los fabricantes y los consumidores obtendrían beneficios. En tales casos, este tema es una “guerra” en la que no ganaría ningún bando, pues la victoria de uno, sería a la vez su derrota. Habría quejas y conflictos en los dos casos, de ahí que este dilema, no tenga solución alguna de momento.

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